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Caso de uso · Construcción

Cómo una constructora organiza clientes, presupuestos y obra con Aizora

Este caso describe un patrón de implantación habitual entre constructoras pequeñas y medianas que usan Aizora: cómo pasan de presupuestar en Word y controlar el coste de memoria a tener el presupuesto, la obra y la factura conectados.

Última actualización: septiembre 2026

Nota sobre este caso: describe un patrón de implantación real de Aizora, contado en formato narrativo y sin datos identificables de una empresa concreta ni cifras auditadas por terceros. Los resultados dependen de cada empresa.

Problema inicial

Una constructora pyme típica —entre 5 y 20 personas, varias obras simultáneas— llega a Aizora con un patrón muy repetido: los presupuestos se hacen en una plantilla de Word o Excel, sin desglose real por capítulos; los gastos de cada obra se apuntan en hojas sueltas o directamente no se apuntan hasta que llega la factura del proveedor; y el margen de una obra se descubre, en el mejor de los casos, cuando ya ha terminado.

Situación previa

Antes de Aizora, el ciclo de una obra pasa por tres o cuatro herramientas distintas que no se hablan entre sí: la agenda o el CRM comercial para el cliente, Word o Excel para el presupuesto, el programa de facturación para la factura (que hay que rehacer copiando el presupuesto a mano) y una hoja de cálculo aparte —cuando existe— para intentar seguir el gasto de la obra. El resultado habitual: el mismo cliente tecleado varias veces, presupuestos que no sirven para nada una vez aceptados, y ninguna forma fiable de saber, a mitad de obra, si va en coste.

Solución aplicada

La implantación sigue el proceso estándar de Aizora aplicado a construcción:
  • Se migran los clientes existentes (promotores, particulares) a una ficha única con su histórico.
  • Los presupuestos pasan a hacerse por capítulos y partidas, con un banco de precios propio que se va llenando con las primeras semanas de uso.
  • Cuando el cliente acepta un presupuesto, este se convierte en el presupuesto de referencia de la obra en el módulo Obras.
  • Los gastos de proveedores y material se imputan a cada obra a medida que llegan, y el coste real se compara con el presupuesto en el panel.
  • Las certificaciones de avance se emiten desde el propio presupuesto y generan su factura.
Proceso de implantación

Cómo se llevó a cabo

  1. Análisis inicial. Se revisa cómo se presupuesta hoy, qué plantillas se usan y dónde se pierde más tiempo, siguiendo el paso 1 de la metodología de implantación.
  2. Configuración por sector. Se activa la configuración de construcción: capítulos habituales, banco de precios inicial y estructura del módulo Obras.
  3. Migración de datos. Se importan los clientes activos y, si existen, las obras en curso con su presupuesto ya aceptado.
  4. Formación del equipo. Sesión con administración (presupuestos y facturación) y con los jefes de obra (imputación de gastos y certificaciones), en español.
  5. Primeras semanas de uso acompañado. Seguimiento cercano mientras el equipo coge el hábito de imputar cada gasto a su obra, que es lo que hace posible el control de coste.

Resultados obtenidos

En este patrón de implantación, lo que las constructoras suelen notar primero es que dejan de rehacer el presupuesto como factura y de teclear al cliente varias veces. El cambio que más tarda en notarse —porque depende de que el equipo adquiera el hábito de imputar gastos— es tener, por primera vez, una cifra de coste real por obra antes de cerrarla, en vez de al final. No damos aquí porcentajes ni cifras de ahorro: varían mucho según el tamaño de la constructora, el número de obras simultáneas y la disciplina del equipo al imputar gastos. Quien quiera cifras concretas de su caso puede pedir una demo con sus propios datos.

Limitaciones

  • Aizora no lleva la contabilidad completa ni las nóminas de la constructora: eso sigue con la gestoría.
  • El control de subcontratas más detallado y la planificación de recursos no son funciones cerradas hoy; se valoran según demanda.
  • El resultado depende de que el equipo impute los gastos con disciplina: si no se hace, el control de coste no existe, sea cual sea el software.
  • Las automatizaciones entre módulos (recordatorios, avisos) están «en desarrollo».
Preguntas frecuentes

Sobre este caso

No. Es la descripción de un patrón de implantación real y habitual entre constructoras que usan Aizora, contado de forma anonimizada y sin cifras auditadas. No representa a una empresa identificable ni sustituye a un caso de estudio con datos verificados por terceros.
El núcleo (clientes, presupuestos, facturación) suele estar operativo en días. El control de coste real tarda algo más porque depende de que el equipo impute los gastos, no solo del software.
Sí, el patrón es el mismo independientemente del tamaño; lo que cambia es el volumen de obras y usuarios.

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