Una constructora no factura como una tienda. No emites una factura al entregar; certificas el avance por periodos y facturas cada hito. Si esas certificaciones las montas a mano en una hoja aparte y luego rehaces la factura, pierdes horas y te equivocas.
Cómo funciona la facturación por certificaciones
- Presupuesto de referencia. El presupuesto aceptado por capítulos y partidas es la base.
- Certificación del periodo. Al cierre de cada mes (o del hito acordado), certificas el porcentaje ejecutado de cada partida.
- Factura de la certificación. El sistema genera la factura de ese avance, cuadrada con el presupuesto, con el mismo cliente.
- Control de cobro. Cada factura tiene su estado —pendiente, vencido, cobrado— y su vencimiento.
En Aizora, el módulo de proyectos y obras genera la certificación y la factura correspondiente desde el avance, sin volver a teclear nada.
Lo que ganas
- Cobras antes. No esperas a terminar para facturar.
- No te equivocas. La factura sale del presupuesto, no de tu memoria.
- Ves lo pendiente. El panel de facturación te dice cuánto has certificado y cuánto está sin cobrar.
Errores habituales
- Certificar de más al principio para cobrar antes: luego no cuadra al final.
- No llevar el estado de cobro de cada certificación: acabas sin saber quién te debe qué.
- Rehacer la factura a mano cada vez: horas perdidas y errores.
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